viernes, 18 de diciembre de 2009

MENSAJE DEL MECANISMO DE CONTROL MENTAL


¡ATENCIÓN! Les habla el Mecanismo de Control Mental de EPETECAUN de blog: ahora mismo están bajo mi poder y seguirán fielmente mis órdenes. No intente ajustar su monitor. Controlo la horizontalidad y la verticalidad.... Lo que es la profundidad lo llevo regular, pero todo es ponerse.

Cuando dejen de leer, sumisos esclavos, se dirigirán al cine más cercano que proyecte “In the Loop”, obra maestra de la politicomedia, un género que me acabo de inventar porque soy un mecanismo de control mental y nadie me puede decir que es un término horrible y que no tiene ni puto sentido.





¿Han visto "El Ala Oeste de la Casa Blanca"? Pues "In the loop" es todo lo contrario. Sí, en ambas asistimos con detalle al “cómo se hace” de la política, pero lo que en la serie de Sorkin son personajes inteligentes y limpios de corazón, en la peli de Ianucci son una panda que oscila entre lo gilipollas y lo cabronías... ¿o no? Y es que, partiendo de un cinismo cómico muy británico, la película se acaba por convertir en un drama sin traicionarse un ápice: sólo desarrollando unos personajes que se nos muestran en principio como estereotipos. Quien considere que el humor británico tiene (a diferencia del USAca) alergia a lo emotivo... tiene toda la razón. Pero, ojo: a lo emotivo, no a lo emocional: la empatía del espectador surge de las emociones de los personajes, que están ahí (porque no son planos), pero no se amplifican de modo efectista. "Sutileza", lo llaman unos, "la rehostia", lo llaman otros.

"In the Loop" ya ha sido comparada con “Uno, dos, tres” del maestro Wilder, pero quizá tenga algo del maestro del maestro Wilder: ¿o no es puro “toque Lubitsch” que toda la trama sea pura sugerencia? Todo un ejercicio de guión: asistimos al detalle de los tejemanejes políticos entre dos potencias mundiales en los albores de una guerra que debería ser apoyada por la ONU... y no se mencionan nombres de Presidentes, ni partidos políticos, ni naciones del medio oriente que empiezan por “A” y terminan por “fganistán”.

¡Ah!, y por si fuera poco, esta obra magna cuenta con sentencias como: “es tan joven que, al salir, casi tropiezo con su cordón umbilical”, “sus tetas son tan grandes que se ven desde Google Earth y hasta tienen su propio distrito postal” o “tienes unos cojones que son dos tercios de un muñeco de nieve”.

…Pero, claro, no necesito decir nada de esto porque soy un Mecanismo de Control Mental y vais a hacer lo que diga sin necesidad de que os aporte argumentos. Hala, moviendo el culo y al cine.


FIN DE LA TRANSMISIÓN

viernes, 11 de diciembre de 2009

El Retorno del Javi

Toc, toc... ¿hay alguien ahí?

Corre por la blogosfera una teoría que dice que, cuando un bloguero no postea en mucho tiempo, es que la vida "real" le va chachi, que tiene mogollón de proyectos y tal... En mi modesta opinión, también puede ser que esté muerto.

De todas formas, en mi caso ha sido la primera opción, para consuelo de algunos y, ojalá, desconsuelo de otros ("ojalá" porque no hay nada tan cool como tener enemigos. Bueno, sí, fumar tabaco de liar... pero no es mi caso). Vamos, que he estado más liado que el cadáver de Tutankamón con una serie de asuntos que, en un gesto de ombliguismo sin precedentes, les detallo en la subsiguiente lista:

QUÉ HE ESTADO HACIENDO PARA NO PODER ACTUALIZAR EL BLOG NI VER LA QUINTA TEMPORADA DE LOST:



  1. Trabajar en un programa nuevo. Tan nuevo tan nuevo que aún no existe. Bueno, existe un poquito:


  2. Formar una empresa. Unos amigos me engañaron para tamaña aventura. Bueno, en realidad les he engañado yo a ellos... ¿quién confiaría en mí para emprender algo serio? ¿Tú?... ¿cómo que "tú"?, ¿quién ha dicho eso?, ¿que mate a quién? ¡¡Salid de mi cabeza!!
  3. Alicatarle el pelo a Evo Morales para que ganase las elecciones.
  4. Ir al baño.
  5. Comer pizza Barbacoa de Domino's Pizza. Locurón, colega.
  6. Trabajar en un proyecto que era personal e intransferible hasta que otros se me adelantaron en la idea. Pero ahora sigo trabajando y, por supuesto, el proyecto-nada-original sigue siendo supersecreto y si supierais de qué hablo tendría que mataros.
  7. Conquistar el mundo.
  8. Fregar los platos.
  9. Alguna chorrada.
  10. Comerme hasta el último grano de las paellas de este señor.
  11. Buscar aparcamiento.
  12. Ver un corto mú chulo en sendas sesiones exclusivísimas. Corto que podréis disfrutar si os pasais por este Expocómic.

  13. Mirar mierdas en interné.
  14. Matar zombies con un palo de cricket.
  15. Ir al baño. Joer con la pizza Barbacoa del Domino's Pizza.

Sí, ya lo sé, mi vida no es tan interesante y alguna cosa de la lista es falsa: Miss Mirinda puede acreditar que no friego mucho los platos.

En fin, que retomo los mandos de ésta, vuestra bitácora, con el ánimo puesto en ordenar mi vida y establecer prioridades para poder postear más a menudo y... Hostia... ¿he empezado ya con los propósitos de año nuevo? Bueno, pues también quiero la paz mundial y hacer más ejercicio.

Hala.

sábado, 17 de octubre de 2009

La discreta utilidad del guionismo

Vaya, parece que no escribía aquí desde julio... pedazo de vacaciones he debido de tener. ¡Pues no!, nada más lejos de la realidad: he estado curando todo el verano. Y es que soy guionista, una especie que, bien no tiene vacaciones, bien las tiene demasiado largas y (con suerte) pagadas por el Estado.

Algo complejo esto del guionismo, oiga. En la "escala Lost de utilidad social" está cerca del cero. "¿Qué es la "escala Lost de utilidad social"?" se preguntará el pobre incauto que lee estas líneas. Muy sencillo: imagine que, como los personajes de la serie, se estrella en una isla desierta en compañía de más individuos de diferente extracción social y profesión. La escala determinaría, entre valores del uno al diez, qué utilidad tendría el individuo en cuestión para la nueva sociedad que allí se crease. Una sociedad primitiva, en contacto pleno con la naturaleza, enfrentándose a peligros físicos reales que van más allá de "cagondiós, se ha caído el interné". Según esto, un médico obtendría un elevado valor en la "escala Lost", al igual que un cazador: ambos son muy útiles para ese grupo. En cambio, un guionista sólo obtendría un valor elevado en la "escala Viven de utlidad": en caso de que el avión caiga en los nevados Andes, al guionista deberían comérselo primero.


...Aunque todo esto es algo que pensaba yo antes de ver cierto documento. Un tutubo que ha hecho que recupere la fe en la utilidad social de la profesión que me da de comer... y me quita las vacaciones. Pasen y vean:




Greatest Story Ever Told - Watch more Funny Videos

¿Ven? Ser guionista sirve para algo: hacer feliz a la gente... ¿O acaso el señor de traje estaría más contento con la cruda realidad?

Aunque, para ser sinceros, yo también me creería la versión del chaval del armario: cualquier cosa es más verosímil que un guionista que moja. Pero eso ya es otra historia...

jueves, 23 de julio de 2009

La evolución (o no) de la especie

Encuentre las siete diferencias:






Y que algún creacionista tenga huevos para decir que no venimos del monete...

jueves, 25 de junio de 2009

Lo que piensan los políticos

Ayer el Tribunal Supremo decidió que le tocaba investigar al tesorero del PP por un quítame allá esos maletines. No se preocupen, no nos vamos a meter en esos berenjenales... lo que nos sorprende es cómo reaccionó el PP: enviando a los medios su "argumentario" por SMS.

Resulta que los políticos tienen una curiosa forma de trabajar últimamente. Aprovechan las nuevas tecnologías y el acceso universal a la información para crear pensamiento único entre sus filas. Me explico: los "argumentarios" son las razones que tiene El Partido (entendido como ente abstracto) para defender u oponerse a un determinado asunto. Esto es, los argumentarios son "lo que piensa El Partido". ¿Y cómo saben los miembros de El Partido qué es lo que piensan... digooo, qué piensa El Partido? Al igual que un señor sabe lo que piensa porque sus neuronas están conectadas por una serie de sinapsis, los miembros de El Partido saben lo que deben pensar porque están conectados con El Partido por teléfono y mail. Esto es, alguien o algo (El Partido) les envía el argumentario, lo que tienen que pensar, para que no se les escape un pedo si lo intentan ellos solos. Una conclusión de esto es que cada vez que preguntan a un político por un determinado asunto, el político en cuestión responde lo mismo que otro político de ese mismo partido que esté a cientos de kilómetros... pero con cobertura telefónica o acceso a wifi, claro. Si no, no hay quien piense.


Pero el PP ha conseguido ir un paso más allá: ha prescindido de los políticos. Han enviado a los medios directamente el argumentario, sin intermediarios humanos y, por lo tanto, falibles. Era una conclusión lógica: ¿qué pintaban los políticos, meros representantes de El Partido si El Partido puede responder directamente? ¿Para qué querríamos a los curas si pudiésemos todos hablar con Dios (pagando él la conferencia, claro)?

Aunque, bien pensado, ¿para qué hace falta hablar con "el Partido" para saber lo que piensa... si podemos hablar con quien hay detrás de lo que piensa? Me refiero, claro, al think tank.

Noooo, este es War Machine, no Think Tank



El think tank es eso que tan de moda está y que consiste en "subcontratar el pensamiento". ¿Qué piensa el PP? Pregunta a FAES ¿Qué piensa el PSOE? Pregunta a Alternativas o a Ideas ¿Qué piensa IU? Pregunta al PCE, a Nacional II, a Llamazares, a ICV y a un señor de Rivas y te haces un esquema... Pero esto es otra historia.


Repasemos la cadena: el think tank piensa por El Partido que, a su vez, piensa por sus miembros que, a su vez, piensan por sus votantes. Se va estrechando el círculo.

Bien, ya sabemos que detrás de todo este marasmo de pensamiento político está el think tank de turno, el de cada partido... pero, ¿el círculo es ya suficientemente pequeño o habrá un paso más en su estrechamiento? Como miembro de Conspiranoicos Sin Fronteras (CSF) pienso firmemente que hay más: sin duda, detrás de todos los think tanks hay un único señor (o señora) escribiendo argumentarios y contraargumentarios sin ton ni son. Un único ser humano que piensa por todos los think tanks que piensan por todos los Partidos que piensan por todos sus miembros. En definitiva: un solo individuo que piensa por todos los demócratas. ¿Parece mucho trabajo para una única persona? Piénsenlo bien: cuando más curro tendría este Gran Arquitecto del Pensamiento es durante las campañas electorales... y es precisamente entonces cuando argumentarios y contraargumentarios se limitan a un único meme: "y tú más". No es cuestión de raquitismo político, es que el Gran Pensador está estresado.

lunes, 22 de junio de 2009

Una imagen vale más que mil mentiras

Tenía que pasar. Es la era de la imagen: toda información está supeditada al elemento visual. Por eso es noticia cuando un señor de Milwaukee se cae por un terraplén: porque hay imágenes grabadas por un amigo de la familia con la cámara que compró para sacar fotos en la Comunión de su sobrino. Y, si la imagen del señor de Milwaukee es lo suficientemente buena, Matías Prats abrirá con ella su informativo... ya lo estoy oyendo: "No pudo evitarlo. Un hombre de Milwaukee, en Wisconsin, sufrió una caída a-pa-bu-llan-te".


Pero esto, amigos, es solo el principio. Luego llega lo de la sustitución. Cuando, para cubrir una noticia, se usan imágenes que no pertenecen al hecho reseñado pero lo ilustran. Me refiero a la secuencia de "Operación Ogro" que emite el Telediario cada vez que recuerdan el atentado de Carrero Blanco. Ocurre lo mismo cuando hablan de Sissi, emperatriz de Austria, pero en pantalla aparece Romy Schneider porque las películas son muy bonitas y de la mujer de Paco Pepe I sólo hay unos cuadros de ná cogiendo polvo en una pinacoteca. Y, qué coño, que Romy Schneider estaba más buena que la flacucha alemana esa. De todas formas, de esto de la sustitución ya habló, mucho mejor que yo y, lo que es más importante, en imagen, el Doctor Repronto:




Pero lo de ahora es mucho peor... aunque, ya les digo, tenía que ocurrir. Esta sería la cadena de acontecimientos:


Primero: convertir en noticia un hecho del que existe documentación audiovisual por la única razón de que existe esa documentación (el señor de Milwaukee).


Segundo: sustituir la parte visual real de una noticia por otra imagen ajena pero más espectacular (Romy = Sissi).


Tercero: inventarse la noticia, el hecho, todo... porque tenemos una imagen del copón y hay que exhibirla a toda costa:




Según 20 minutos "Una tele boliviana informa del accidente de Air France con imágenes del accidente de 'Lost'". La cursiva en "informa" es mía... porque no informaron de nada: se hicieron eco de un hoax internetil según el cual un pasajero del vuelo de Air France se entretuvo haciendo unas fotos mientras su avión se partía en dos. Lo mejor es que el nombre de este pasajero ficticio es Paulo... curiosamente el mismo nombre que un efímero personaje brasileño de "Lost".


Todo esto no hace sino generarnos incertidumbre: ¿La era de la imagen está reñida con la era de la información?, ¿y, si es así, qué era ganará? Por otro lado, ¿cuál es el gentilicio de Milwaukee?

jueves, 18 de junio de 2009

En torno a la Teoría de la Conspiración


En las últimas semanas, los planetas se han alineado para obligarme a postear: Una serie de noticias referentes a un tema muy querido por este blog se han publicado recientemente. A saber: las locas, locas complicaciones del caso David Carradine; la prohibición de la Coca-Cola Zero en Venezuela; el asesinato del guarda del Museo del Holocausto. Todas estas noticias versan, en un modo u otro, sobre lo mismo: una de las manifestaciones de la cultura pop más extremas: la Teoría de la Conspiración. Sí, un poco eso de que el hombre jamás pisó la luna, Elvis está vivo y el mundo lo controlan los Illumitati desde un armario escobero del Vaticano.

¿Y por qué dices tú, bloguero de pacotilla, que estas memeces son tan interesantes? Me alegra que me haga esa pregunta, señor alter ego. Las conspiraciones me parecen interesantes como manifestación extrema de un desequilibrio organizativo latente en nuestra sociedad. Y aquí es donde hacemos gala de impostada erudición:
Niklas Luhman habla sobre la progresiva complejidad del sistema social. Vamos, que viene a decir que, hoy por hoy, no hay dios que entienda cómo funciona la sociedad… “¿que tengo que ir a qué ventanilla de qué planta a pedir qué compulsa?, ¿cómo es que nadie predijo la crisis si ahora la entiende todo el mundo?, ¿por qué hay patatas fritas con sabor a “Champiñones a la crema”?”.

Este fenómeno provoca dos cosas: a) cierto gustico al decir “progresiva complejidad...” durante una conversación delante de un café y b) la necesidad de mecanismos simplificadores para que la sociedad comprenda el sistema. Lo que nos lleva directamente a la idea de otro teórico de la comunicación:
Habermas opina que es labor de los mass media “explicar” el mundo al ciudadano con el propósito de generar la opinión pública. Pero, ya el amigo Jürgen se dio cuenta, resulta que los medios no cumplen su labor muy bien debido a cierto afán propagandístico, los intereses publicitarios y una excesiva visión institucionalista. Fin de la impostura erudita. Vamos al turrón.

Conscientes de que los medios son tóxicos, estamos solos. Si la prensa no nos explican este complejo mundo, ¿quién lo hace? No todos tenemos el teléfono de Eduard Punset, así que buscamos otras fuentes de sabiduría. ¿Recuerdan de sus pinitos en filosofía el paso del mito al logos? Pues esto es un poco a la inversa pero no y tal. A ver si me explico: el mito es una explicación irracional y arbitraria sobre el mundo que dio paso al imperio de las explicaciones racionales y argumentadas. No hay duda de que las Teorías de la Conspiración son arbitrarias... pero también argumentadas. Y es que el punto número uno de una buena Teoría de la Conspiración es que funcione, que ate todos los cabos. Están, pues, a medio camino entre el mito y el logos: apelan simultáneamente a nuestro yo racional y a nuestro yo emotivo y “prejuicioso”.

Retomando y concluyendo: en un clima de desconfianza, las Teorías de la Conspiración son explicaciones populares a un todo complejo.

Hala, ya me he justificado como conspiranoico aficionado. Y miren que no tendría por qué:
somos legión. Hasta se hacen simposios sobre el tema. Pueden llamarlo moda, pueden llamarlo zeitgeist (yo lo prefiero: suena más interesante, sobre todo si lo sueltas en el café tras lo de “progresiva complejidad...”). Lo cierto es que, si entendemos el estudio de la Teoría de la Conspiración como reacción al efecto distorsionador de los medios, esto es, a “la realidad manipulada”, encontramos sobreabundancia de manifestaciones culturales relacionadas. La buena salud del mockumentary o, aquí en España, la creación de webs de noticias falsas como “El Mundo Today” o “El Garrofer” son la muestra de ello. Una reflexión irónica sobre la intrascendencia de la información. (Acerca de los dos medios reseñados apareció este viernes pasado en “EP3”, suplemento de “El País”, un interesante artículo).

Por supuesto, no hemos de confundir a los afectados por el zeitgeist (insisto: suéltenlo en un café, poniendo cara de oler a pedo), los estudiosos de la Teoría de la Conspiración, con los “conspiranoicos”. A veces costará distinguirles: el disfraz de la ironía es el camuflaje definitivo. Y es un traje muy sufrido, lo aguanta todo: Max Brooks, autor de
Guía de Supervivencia Zombie puede estar dos horas debatiendo sobre autodefensa contra muertos vivientes con el público asistente a sus ponencias. Si eso da miedo, los auténticos conspiranoicos dan mucho más.

Hablemos de uno de ellos: conspiranoico pata negra y cinco jotas (aunque “gilipollas” creo que se escribe con “g”). Es el asesino del guarda del Museo de Holocausto en Washington. La policía halló una nota en su coche donde decía que Obama “hará todo lo que le pidan los empresarios judíos. Los judíos han apresado el dinero de Estados Unidos y controlan los medios de comunicación”. El venerable anciano que escribió tan bellas líneas tiene 88 años. 88 es el número fetiche utilizado por varios grupos neonazis: equivale a “Hail Hitler” (“HH”, la hache es la octava letra del alfabeto). Qué miedito, ¿eh? Esto es lo que se llama rizar el rizo... ¿o debería decir el tirabuzón?


Si eso no es cara de conspirar, no sé lo que es.

Los judíos son víctimas de numerosas Teorías de la Conspiración. Y viene de largo. Por mucho que hayamos hablado de nuestra compleja sociedad y cómo los mass media distorsionan la información, una de las primeras Conspiraciones data de principios del siglo XX: los Protocolos de los Sabios de Sión. El panfleto ha sido desmentido mil veces, pero su intención de unir a judíos, masones y comunistas en un complot para controlar el mundo ha calado en muchas mentes.

Ojo que aquí la cosa se complica: los Protocolos son una conspiración urdida en torno a una Teoría de la Conspiración: fue una trola (que los judíos quieren controlara el mundo) deliberadamente creada, maquiavélicamente planificada para la obtención de un fin (la marginación del pueblo hebreo). Esto es, una conspiración real. Esto no es algo extraño, y es que generalmente crear Teorías de la Conspiración, vamos, inventarse bulos, produce cierto rédito al ideólogo. Desde el “señorita, mi perro se comió los deberes” al “señorita, los judíos son una raza inferior que pretende controlar el mundo y circuncidarnos a todos” no hay tanta distancia.

Aquí es donde entra otra noticia de actualidad: Chávez prohibió en Venezuela la Coca-Cola Zero por dañina. Se trataría, de nuevo, de un bulo interesado: una conspiración basada en inventarse otra. Quizá les parezca apresurada esta categorización, pero tengo mis razones: la Coca-Cola, indiscutible icono pop, siempre ha sido muy tentadora para los conspiranoicos: que si sus inventores nunca viajan juntos en avión, que si contiene cocaína, que si su logo tipográfico esconde la figura de un señor esnifando una raya (en serio, me lo han llegado a contar)... Vamos, que Chávez no ha hecho más que abundar en la idea: ha reforzado una leyenda urbana (versión “Zero”... perdón, “light”, de una Teoría de la Conspiración).

En cuanto a la razón que tengo para llamar conspiración a la maniobra de Chávez es, aparte del amor que siento por la palabra, el indudable interés del que urde la trama: al igual que los “Protocolos...” fueron perpretrados para descalificar a los judíos, lo de la Coca-Cola Zero no es sino una suerte de venganza del político venezolano hacia la poderosa empresa imperialista. Y es que la Coca-Cola Zero, para Chávez, “huele a asssufre”.

De todas formas no son necesarios motivos políticos o ideológicos para parir una Teoría de la Conspiración. Que se lo digan a la familia de David Carradine. De su fallecimiento ya nos hicimos eco. Pero es que la cosa ha traído cola… y no lo digo porque Kwai Chang Caine muriese en pelotas. Bueno, no del todo. Resulta que, como ya sabrán (Rita lo contó), la familia afirma que el bueno de Carradine murió asesinado por una “secta de artes marciales” (sic.) a los que pretendía desenmascarar. Dejando a un lado qué huevos es una secta de artes marciales (¿la iglesia católica? Ellos también reparten hostias), el tema es tan delirante como interesante. Sin duda, ante la vergüenza que les daba que el bueno de David hubiese palmado empalmado (me disculpen el soez juego de palabras), optaron por una huida hacia delante… en mi modesta opinión, bastante más vergonzante que un (peligroso) juego erótico. ¿Qué motiva entonces a la familia y, más importante aún, a su abogado, a proferir semejante sandez? Seguramente así esperen movilizar en su favor una serie de opiniones, quizá minoritarias pero muy poderosas en lo que a generación de cultura pop se refiere. Exacto, lo han adivinado: me refiero a los conspiranoicos.




Al igual que la leyenda de Bruce Lee se hacía más grande cuanto más alcance tenía la idea de su “maldición”, es de suponer que los Carradine aspiran a convertir a su David en otro icono pop. El Pequeño Dragón y el Pequeño Saltamontes, mano a mano en el panteón de los malditos. Y sólo los conspiranoicos y sus profetas (los teóricos de la Conspiración) pueden conseguir algo así. No conviene, pues, infravalorar su poder. Aunque quizá es lo que ellos quieren... así, subrepticiamente, podrán controlar el mundo. Al fin y al cabo, ellos mataron a Kennedy.