viernes, 23 de mayo de 2008

Desafíos de la ciencia contemporánea III

Esta mañana me he acordado de que tenía un blog. Por lo visto, aún sigue aquí. Al tomar conciencia del asunto me ha poseído el desasosiego, que es una cosa que, cuando te posee, no bajas escaleras haciendo el pino-puente ni vomitas en colorines.


Por aquel diez, Nadia Comaneci vendió su alma al diablo

Cuando te posee el desasosiego del que hablo te ves inevitablemente arrastrado a la culpa, y de ahí, a la necesidad de redención. Esta mañana también me he visto arrastrado al mercado, pero es que no me quedaban tomates raff (¡los mejores, con tetilla!).

Reflexionando sobre esta extraña sensación he llegado a la conclusión de que necesito una conclusión sobre esta extraña sensación. Se presenta, entonces, un nuevo desafío de la ciencia contemporánea:

¿Algún avispado/a hombre o mujer de ciencia/o podría responder por qué los bloggers siempre tienen la necesidad de pedir perdón por no postear?

¿Acaso existe alguna autoridad en la blogosfera que imponga pena de cárcel si no hacemos acto público de contrición? Y si existe, ¿me podéis decir si yo le puedo y, en caso afirmativo, darme su dirección?

viernes, 9 de mayo de 2008

Cuando los ángeles hacen pis

Estos días llueve en toda España. Espero que no encoja porque, cuando lleguen los guiris en verano, no vamos a caber todos.

De pequeño me decían que la lluvia es el pis de los ángeles. Nunca quise imaginar qué es la nieve. Quizá algún meteorólogo pueda discrepar sobre el origen querubínico de las tormentas. A veces incluso yo mismo lo dudo. Pero, aunque no haya relación causal, estoy completamente seguro de que los ángeles mean cuando llueve. Se mean de risa. Y lo hacen a costa de nosotros.

Ya vimos cómo Dios creó el paraguas para castigar al ser humano. Investigaciones recientes me han llevado a descubrir una nueva maldición que se manifiesta cuando hay temporal. Les hablo de un nuevo enemigo de la humanidad: la baldosa suelta.

¿Quién coloca estas baldosas sueltas?, ¿por qué hay, al menos, una en cada calle? Sin duda, su colocación es todo un alarde de estrategia militar: son minas antipersona de juguete. ¿Las pistolas de juguete no lanzan agua cuando aprietas el gatillo? Pues estas "minas antipersona" lo hacen cuando las pisas.

El principio del fin.

El potencial dañino de una baldosa suelta es mucho mayor de lo que parece a primera vista. Su efecto se puede sentir horas, incluso días después. Su habilidad estratégica es tal que atacan a la zona más vulnerable: los calcetines. En apariencia, pisar una baldosa suelta supone únicamente mojarse los zapatos y los bajos del pantalón... un engorro fácilmente olvidable (aunque, sin duda, molesto) Pero el agua que la nefanda baldosa ha arrojado alevosamente sobre nosotros va calando a lo largo del día hasta empaparnos los calcetines y congelarnos los pies. ¡Oh, los pies!, esa compleja parte del físico. Del físico, del ingeniero, del desempleado... los pies son un misterio insondable (se puede sondar un pene, pero, ¿un pie?) Los pies son soporte del cuerpo, nuestras raíces, el pedestal, los cimientos de nuestra arquitectura... y una puta mierda a la vez. ¿Por qué son tan sensibles?, ¿por qué se enfrían tan rápido?, ¿por qué, como dicen las madres, "no debes andar descalzo que vas a pillar un catarro"?, ¿los puñeteros cavernícolas no iban descalzos por su cueva? ¡Y aún así fueron capaces de extinguir el mamut!

...Pero los cavernícolas no usaban baldosas. Baldosas e hipersensibilidad pédica llegaron de la mano. Bueno, ninguno tiene mano, pero llegaron juntos. El-que-está-detrás-de-todo los creó simultáneamente para condenar a la raza humana a la extinción y/o el moqueo.

Si a pesar de estas revelaciones deciden salir a la calle mientras llueve, no aparten la mirada del suelo: la maldición está al acecho. Eso sí, si se hostian contra una farola, no me echen a mí las culpas.

Hay tanta agua debajo de algunas baldosas que fíjense lo que llega a ocurrir.


martes, 29 de abril de 2008

Hasta luego, tiburón

Siempre se van los mejores. Menos mal que hoy no:
Zaplana ha dejado la política para fichar por Telefónica. Seguramente allí haga del teleoperador que, cuando tienes una duda, dice pasarte con un comercial pero te pone una musiquilla horible durante media hora. Y es que lo de Zaplana siempre ha sido tocar los cojones.

¿Y se va para siempre? Eso, según él, no lo sabe nadie:
"Nadie puede decir que pasará dentro de cuatro años, ojalá tuviera una bola de
cristal" (pueden escucharlo
aquí)
No me extraña que desee tener la dichosa "Bola de Cristal". La Bruja Avería debió de ser su gurú:
En fin: adiós, Zaplana. Adiós con el corazón...


... Con el dedo corazón, claro.

martes, 22 de abril de 2008

Cosas sobre las que debería hablar Iker Jiménez y sin embargo no lo hace

La bisabuela y su pelazo

Que sí, que ya lo sé, que llevo mucho tiempo sin postear. Para compensarlo, traigo algo novedoso e inusitado. Vamos, que no es una entrevista con Ruiz Zafón. En EPETECAUN de blog Inauguramos nueva sección. Como buena sección de blog que es, seguramente conste de este único post, pero asín son los blogues. Bienvenidos, pues, a Cosas sobre las que debería hablar Iker Jiménez y sin embargo no lo hace.

Hablaremos aquí de asuntos que darían cosica al mismísimo Tristan Baker. Misterios capaces de vencer la laca para conseguir que a Iker se le ponga el tupé de punta. Incógnitas que dejarían a Carmen Porter con la boca abierta... y eso sí que da miedo.

El tema que nos ocupa hoy son las estaciones de servicio, esa amalgama de gasolinera, cafetería, restaurante y tienda de chinos con aseos que huelen a muerto. ¿Quién no ha pasado nunca por una como la de esta bucólica postal?


De hecho, ¿serían capaces de jurar que no han pasado por ésta misma? ¿Encuentran alguna diferencia entre ésta y el resto de áreas de servicio que jalonan nuestras carreteras?¿No les acompaña una sensación de déjà vu cada vez que entran a una de ellas? Cuando giran su expositor de casettes de Camela y deuvedés porno, ¿no se sienten a la vez en casa y en ningún lado?

En EPETECAUN de blog tenemos una teoría: en el brownie de chocolate deberían notarse lo mínimo las nueces. En caso contrario sería un brownie "de nueces" y no "de chocolate". Por supuesto, también tenemos una teoría para explicar el misterio de las estaciones de servicio: Resulta que el umbral de cada una de estas estaciones no es sino un portal interdimensional que nos conecta inmediatamente con una realidad alternativa. ¿Quiénes han construido tamaño artefacto, cénit de la sofisticación? ¡Yo qué sé!, ¿me meto yo con vuestras cosas, copón? Lo que sí sé es que quien lo hizo utilizó esta maqueta como referencia:

El original fue hallado en una excavación arqueológica sumeria, entre Puente Tocinos y Llano de Brujas, Murcia.
Por supuesto, entre los lectores habrá algún escéptico. Probablemente algún asturiano también, pero ahora mismo me dirijo a los escépticos: ¿Les extraña que cruzar la puerta de una estación de servicio nos lleve a otra dimensión? ¿Cómo se explican entonces que una estación de servicio en Cuenca tenga más que ver con otra en Jerez que con el resto de establecimientos de su provicia? La respuesta es sencilla: estamos en ninguna parte. Claro que quienes idearon este complejo sistema de viajes interdimensionales chachis hacen lo posible por mantener su secreto. Es por ello que los mismos dulces con hojaldre que hay en todas las estaciones de servicio reciben nombres diferentes según su supuesta ubicación.

Por supuesto, los viajes interdimensionales producen efectos secundarios. El cuerpo y la mente quedan descolocados, suspendidos entre dos realidades. La sensación que nos queda cuando visitamos estos lugares es popularmente conocida como una bajona: nos sentimos nostálgicos, melancólicos, agilipollaos. Estas emociones han inspirado a grandes artistas y filósofos.


Por ejemplo, cuando Jean Paul Sartre visitó esta estación, el aislamiento que sintió le inspiró para escribir "El Shell y la nada".
En fin, si tienen pensado visitar alguna de estas estaciones próximamente... aténganse a las consecuencias. Y es que no vean lo cara que está la gasolina.

martes, 25 de marzo de 2008

Desde Polinesia con Pasión (de Cristo): la verdad sobre el chiki-chiki

¡Cariiñooo, ya estoy en caaasaaa! Habíamos parado las máquinas de EPETECAUN de blog durante la Semana Santa porque aquí somos muy de santificar las fiestas, y si las fiestas ya son santas de por sí, ni te cuento.

Por supuesto, como beato que soy, he seguido la prerrogativa cristiana y por motivo de la Pascua he viajado a Tierra Santa: la Isla de Pascua. Bueno, Pascua y alrededores, porque al llegar alquilé un Burro Taxi y me di un garbeo por las islas cercanas. Vamos, que al final me he hecho la Polinesia enterita... Por supuesto, imbuyéndome de sus costumbres: bebí humeantes cócteles de jarras con forma de volcán, me colgué collares de flores, vestí esperpénticas camisas y oriné en las esquinas. Esto último no es costumbre de allí, pero no veas lo diuréticos que son los humeantes cócteles en jarras con forma de volcán.

Mrs. Chan y un servidor en Hawai. Parezco algo mayor, pero es el Jet Lag.

En medio de este proceso de inmersión cultural tuve la revelación objeto de este post. Una verdad que conmocionará a media España. De Polinesia he traído, además de las sombrillitas de los cócteles, el secreto del triunfo del Chiki-Chiki.

Sí, amigos. Resulta que esa melodía que tiene cautivada a media España utiliza oscuras artes con base en ritos paganos para lavar nuestros cerebros y hacernos bailar el brikindans.

“¿Cómo?”, os preguntaréis. Muy sencillo: lo que cuanta Rodolfo Chikilicuatre no es sino un hipnótico mantra polinesio. "Chiki-Chiki" no es sino una deformación de las palabras "Tiki-Tiki": una invocación al Dios Tiki para que desencadene el jolgorio entre los oyentes del himno. Himno que, en su versión original, reza: "¡El Tiki-Tiki mola mogollón: se baila en Bora-Bora y en más de un atolón!".

Amigos, éste es Tiki. Tiki, unos amigos.

Ya lo saben: El Tiki-Tiki se apodera de ustedes, les roba el alma y luego la vende en el rastro. ¿Necesitan más pruebas? Observen al gurú de Rodolfo Chikilicuatre, el gran maestro-guerrero polinesio de la hipnosis danzarina:

¿No pueden dejar de contemplar ese vientre trémulo?, ¿les cuesta retomar el control de su voluntad? ¿Sufren de ligera incontinencia urinaria? Si sólo responden afirmativamente a la tercera cuestión, con una Tena Lady se soluciona, no se preocupen. Pero si la respuesta a las dos primera preguntas es "sí": lo siento, Tiki se ha hecho con ustedes. Ahora forman parte del ejército de zombies que cualquier hechicero polinesio puede manejar a su antojo para explorar con ellos las fronteras del ridículo:


martes, 11 de marzo de 2008

Causas y consecuencias de la victoria del ninja Zeta

Si no han estado estos dos últimos días encerrados en un ascensor a la altura de un subsótano sin cobertura para el móvil y/o la radio, ya sabrán que Zetapé ha ganado las elecciones. Si, por el contrario, han estado estos dos últimos días encerrados en un ascensor a la altura de un subsótano sin cobertura para el móvil y/o la radio, lo siento mucho. Espero que llevasen encima aunque sea un bollicao y una Fanta.


Pero los lectores de EPETECAUN de blog saben que estas elecciones no eran convencionales, que los principales candidatos contaban con ardides propios de los guerreros de las sombras nipones para contrarrestar a su adversario. Primero empezó Rajoy fichando a su ninja. Luego Zetapé se puso las pilas y un pañuelico en la cara. Hasta ahí, todo parecía equilibrado...


¿Por qué, entonces, ha triunfado Zetapé sobre la ninja de Rajoy?


...Porque el candidato socialista se hizo con el códice secreto de los guerreros de las sombras. Un documento de incalculable valor... porque se lo cobraron en yenes, y la verdad es que no sé cómo está el Yen al cambio.


Pero no se preocupen, EPETECAUN de blog reproduce íntegro el tutorial ninja que dio la victoria a Zetapé:


Pueden clickar sobre la imagen para imbuirse de sus secretos. En efecto, está en guiri, pero a Zetapé le bastó con mirar las fotos.
Bien, ha ganado Zetapé pero, ¿qué pasó con la ninja de Rajoy? Buena pregunta, amigos. Ahora se dedica al cine. La prueba, en este yoteví.