
viernes, 23 de mayo de 2008
Desafíos de la ciencia contemporánea III

viernes, 9 de mayo de 2008
Cuando los ángeles hacen pis
Ya vimos cómo Dios creó el paraguas para castigar al ser humano. Investigaciones recientes me han llevado a descubrir una nueva maldición que se manifiesta cuando hay temporal. Les hablo de un nuevo enemigo de la humanidad: la baldosa suelta.
¿Quién coloca estas baldosas sueltas?, ¿por qué hay, al menos, una en cada calle? Sin duda, su colocación es todo un alarde de estrategia militar: son minas antipersona de juguete. ¿Las pistolas de juguete no lanzan agua cuando aprietas el gatillo? Pues estas "minas antipersona" lo hacen cuando las pisas.
El principio del fin.
El potencial dañino de una baldosa suelta es mucho mayor de lo que parece a primera vista. Su efecto se puede sentir horas, incluso días después. Su habilidad estratégica es tal que atacan a la zona más vulnerable: los calcetines. En apariencia, pisar una baldosa suelta supone únicamente mojarse los zapatos y los bajos del pantalón... un engorro fácilmente olvidable (aunque, sin duda, molesto) Pero el agua que la nefanda baldosa ha arrojado alevosamente sobre nosotros va calando a lo largo del día hasta empaparnos los calcetines y congelarnos los pies. ¡Oh, los pies!, esa compleja parte del físico. Del físico, del ingeniero, del desempleado... los pies son un misterio insondable (se puede sondar un pene, pero, ¿un pie?) Los pies son soporte del cuerpo, nuestras raíces, el pedestal, los cimientos de nuestra arquitectura... y una puta mierda a la vez. ¿Por qué son tan sensibles?, ¿por qué se enfrían tan rápido?, ¿por qué, como dicen las madres, "no debes andar descalzo que vas a pillar un catarro"?, ¿los puñeteros cavernícolas no iban descalzos por su cueva? ¡Y aún así fueron capaces de extinguir el mamut!
...Pero los cavernícolas no usaban baldosas. Baldosas e hipersensibilidad pédica llegaron de la mano. Bueno, ninguno tiene mano, pero llegaron juntos. El-que-está-detrás-de-todo los creó simultáneamente para condenar a la raza humana a la extinción y/o el moqueo.
Si a pesar de estas revelaciones deciden salir a la calle mientras llueve, no aparten la mirada del suelo: la maldición está al acecho. Eso sí, si se hostian contra una farola, no me echen a mí las culpas.
martes, 29 de abril de 2008
Hasta luego, tiburón
¿Y se va para siempre? Eso, según él, no lo sabe nadie:
"Nadie puede decir que pasará dentro de cuatro años, ojalá tuviera una bola de
cristal" (pueden escucharlo aquí)

... Con el dedo corazón, claro.
martes, 22 de abril de 2008
Cosas sobre las que debería hablar Iker Jiménez y sin embargo no lo hace
El tema que nos ocupa hoy son las estaciones de servicio, esa amalgama de gasolinera, cafetería, restaurante y tienda de chinos con aseos que huelen a muerto. ¿Quién no ha pasado nunca por una como la de esta bucólica postal?


martes, 8 de abril de 2008
Refranes refritos (e ilustrados)
martes, 25 de marzo de 2008
Desde Polinesia con Pasión (de Cristo): la verdad sobre el chiki-chiki
Por supuesto, como beato que soy, he seguido la prerrogativa cristiana y por motivo de la Pascua he viajado a Tierra Santa: la Isla de Pascua. Bueno, Pascua y alrededores, porque al llegar alquilé un Burro Taxi y me di un garbeo por las islas cercanas. Vamos, que al final me he hecho la Polinesia enterita... Por supuesto, imbuyéndome de sus costumbres: bebí humeantes cócteles de jarras con forma de volcán, me colgué collares de flores, vestí esperpénticas camisas y oriné en las esquinas. Esto último no es costumbre de allí, pero no veas lo diuréticos que son los humeantes cócteles en jarras con forma de volcán.

Mrs. Chan y un servidor en Hawai. Parezco algo mayor, pero es el Jet Lag.
En medio de este proceso de inmersión cultural tuve la revelación objeto de este post. Una verdad que conmocionará a media España. De Polinesia he traído, además de las sombrillitas de los cócteles, el secreto del triunfo del Chiki-Chiki.
Sí, amigos. Resulta que esa melodía que tiene cautivada a media España utiliza oscuras artes con base en ritos paganos para lavar nuestros cerebros y hacernos bailar el brikindans.
“¿Cómo?”, os preguntaréis. Muy sencillo: lo que cuanta Rodolfo Chikilicuatre no es sino un hipnótico mantra polinesio. "Chiki-Chiki" no es sino una deformación de las palabras "Tiki-Tiki": una invocación al Dios Tiki para que desencadene el jolgorio entre los oyentes del himno. Himno que, en su versión original, reza: "¡El Tiki-Tiki mola mogollón: se baila en Bora-Bora y en más de un atolón!".
Amigos, éste es Tiki. Tiki, unos amigos.
Ya lo saben: El Tiki-Tiki se apodera de ustedes, les roba el alma y luego la vende en el rastro. ¿Necesitan más pruebas? Observen al gurú de Rodolfo Chikilicuatre, el gran maestro-guerrero polinesio de la hipnosis danzarina:
¿No pueden dejar de contemplar ese vientre trémulo?, ¿les cuesta retomar el control de su voluntad? ¿Sufren de ligera incontinencia urinaria? Si sólo responden afirmativamente a la tercera cuestión, con una Tena Lady se soluciona, no se preocupen. Pero si la respuesta a las dos primera preguntas es "sí": lo siento, Tiki se ha hecho con ustedes. Ahora forman parte del ejército de zombies que cualquier hechicero polinesio puede manejar a su antojo para explorar con ellos las fronteras del ridículo:
martes, 11 de marzo de 2008
Causas y consecuencias de la victoria del ninja Zeta




