lunes, 2 de junio de 2008

La feria y el libro


Ayer estuve en la Feria del Libro de Madrid. Llevé bastantes novelas, algún ensayo y sólo dos o tres cómics (los demás se quedaron en casa: son unos libros demasiado ilustrados para interesarse por una feria).

En general, todos lo pasaron bien: “Los hermanos Karamazov” y “Guerra y Paz” se lo pasaron pipa en la montaña rusa. Aunque a “Guerra y Paz” casi no le dejan subir por exceso de peso (tuvo que dejar un par de capítulos abajo).

“Dune” no se bajó en toda la jornada del “gusano loco”. Igual le pasó a “On the Road” con los coches de choque; incluso hizo amistad con el gitanillo que los aparca y entre los dos se fumaron un cigarrillo de algo que olía muy fuerte.

Todo iba bien hasta que llegaron unos alborotadores: la biblioteca César Vidal y unos libelos de Pío Moa. Arramblaron con las escopetas de tiro al blanco y se dedicaron a tirar a “El Rojo y el Negro”. Entonces, algunos volúmenes llamaron “bastardos” a la mayoría de los libros de César Vidal. Llegados a ese punto, todos empezaron a sudar tinta. Por suerte, “Las Novelas Ejemplares” intervinieron a tiempo y todo se calmó.

Nosotros volvimos a casa enseguida: “La vida es sueño” estaba cansada.

1 comentario:

jambre dijo...

A mí me invitaron a comer en una caseta. Yo esperaba ponerme las botas con "El banquete" pero al final me pusieron, más modestamente, "Pan"